domingo, 28 de abril de 2013

Volver al sí mismo

Hace falta coraje. Hay que juntar valentía durante muchos años y atreverse a usarla, para intentar ser uno mismo en este mundo.
No es fácil plantarse ante las personas más cercanas y queridas, y explicarles que nuestras decisiones son sólo nuestras. Que hemos decidido vivir conforme a lo que sentimos y creemos que necesitamos, y no a lo que siempre nos dijeron (y nos siguen diciendo) que es lo correcto, lo recomendable, lo bien visto, lo favorable.
Pero les aseguro que una vez que lo hacemos todo cambia. Al principio habrá que resistir un poco a las ganas de decir que no, que en realidad no es tan así, que era un chiste, un día raro, lo que sea. Ante las reacciones de quienes amamos, será difícil permanecer en nuestra decisión y dar la cara por ello. Ante las costumbres sociales que tenemos tan metidas creyendo que son nuestras, será difícil atreverse cada día a innovar siguiendo una voz interior despojada de mandatos externos.
Pero la buena noticia, es que este período no es más que eso, y llega un momento en que la fidelidad a uno mismo nos fortalece tanto y nos da tanta seguridad y tranquilidad, que de un momento a otro nos damos cuenta que todo ha cambiado. Las personas que más nos importaban, y que hicieron un esfuerzo por entender nuestra "loca y rara" necesidad de volver a nuestro ser más íntimo, de retomar nuestra originalidad y hacerla carne hasta las últimas consecuencias, esas personas empiezan a descubrirnos de una manera nueva, nos valoran más, nos admiran y nos aman más de lo que hubiéramos imaginado si seguíamos intentando complacerlas tratando de ser quienes nosotros creíamos que ellos querían que fuéramos (sí, así de rebuscado y ridículo es lo que nos enseñan a hacer para lograr sentirnos queridos de a ratitos).
Amig@s, vale la pena buscarse a sí mismo, escuchar nuestro interior, jugarnos por los propios ideales y transformarlos en forma real de vivir... no sólo por la libertad y felicidad que alcanzaremos desde nuestro yo, sino también por lo que recogeremos de las personas especiales que logren descubrir en nuestra originalidad personal un elemento valioso y nos quieran no "a pesar de eso" sino por eso mismo...

jueves, 25 de abril de 2013

Ejercicio humanizante

Últimamente me gusta ir los fines de semana a caminar a un parque cercano a mi casa. Me preguntaron a qué voy, y respondí espontáneamente "a ver gente feliz". Me parece una buena razón. El contacto con la naturaleza, la compañía de familiares o amigos, la práctica deportiva, la tranquilidad de un día libre de obligaciones rutinarias... hacen a la gente feliz.

Uno se acostumbra toda la semana a ver caras largas, gente apurada, personas preocupadas y hasta apesadumbradas. Y nos vamos retroalimentando con esa sensación de hastío, tedio y desesperanza.

Últimamente tengo la sensación de que hemos sido lanzados en la vida sin nuestro permiso, y se nos ha obligado a asumir responsabilidades, a crecer, a ser serios y, lo que es peor, exitosos. Nadie nos preguntó si queríamos nacer, crecer, hacernos cargo de nuestra vida y mucho menos de otras vidas. Nadie nos enseñó cómo lograr nuestra aspiración vital de ser felices mientras intentamos cumplir con tantas obligaciones sociales...

Entonces, tomarse un momento a la semana para ver a otras personas ser felices por un rato de domingo, se vuelve un ejercicio vital para retroalimentarnos unos a otros con la fuerza necesaria para seguir adelante en la lucha por seguir vivos dentro de esta sociedad inhumana.