jueves, 18 de junio de 2009

Vocación de alimentar

Estuve 4 días en Entre Ríos, con mi hermana campesina y su familia. La actividad que predominó entre todo lo que hice, fue comer. Me surtieron de tanta comida que no daba más. Cuando de regreso del litoral, pasé por Buenos Aires a cambiar ropa sucia por ropa limpia en mi bolso y seguir viaje, ahora hacia el sur, mi madre me metió en la mochila una bolsa con sándwiches para el viaje. Fui hasta Retiro en tren, para tomar allí el ómnibus hacia Chimpay, y me encontré con mi hermana menor, que fue hasta allí para verme 45 minutos mientras yo caminaba dos cuadras y compraba el pasaje. Ella también me abrió la mochila, esta vez para meterme un turrón de maní y un paquete de galletitas Ópera. Subí al bus con una sonrisa, pensando qué le pasará a mi familia últimamente que tiene esta gran vocación de alimentarme…
Pienso que cuando, después de estos días, vuelva a subirme a un avión me cobrarán doble pasaje, y yo tendré miedo de ser la culpable de algún contratiempo en el despegue. Pero está lindo que -como dirían los chilenos- “me regaloneen” así… Es su forma de quererme, ¿no?

No hay comentarios: