jueves, 5 de febrero de 2009

Dígame Licenciado

Qué graciosos somos los seres humanos. Necesitamos tanto la confirmación de los demás, que buscamos formas de legitimar esta carencia de autoestima.

En lugares como La Serena por ejemplo, lo que da importancia a alguien es su apellido, la pertenencia a una familia tradicional serenense. En Chile en general importa mucho en qué colegio estudiaste, aunque de eso ya hayan pasado años, y en qué sector vives o viviste...

En Buenos Aires se mira mucho la apariencia física, estar "en forma" es vital para ser aceptado o a veces admirado. Mujeres esculturales, de tez blanca y presencia llamativa; hombres musculosos como rugbystas, bien masculinos sin llegar a ser rudos...

En México importa tanto la formación profesional, que el título no es simplemente lo que estudiaste o lo que haces, sino lo que ERES. Entonces se tratan entre ellos por el nombre de la profesión como si fuera su identidad. A mí por ejemplo, nunca me habían tratado de "Licenciada" hasta que hablé con un mexicano...

Por ejemplo, en los trámites de inscripción en la Universidad, me mandaron a hablar con "el Ingeniero" para la presentación de mis documentos, con "el Contador" para la confección de la factura de mi colegiatura, con "el Doctor" para ver mi carga académica, con "el Maestro" que será mi tutor, para empezar a descuartizar mi proyecto de investigación...

Tuve que averiguar por mi cuenta que en realidad hablé con Armando, Mario, Antonio y Ramiro.
¿Acaso no son ésas sus identidades? ¿Acaso no somos todos, en definitiva, personas?

1 comentario:

Angela dijo...

Te acuerdas cuando te conté que en Italia, siendo una "simple profesora" titulada hacía sólo 4 años me trataban de "dottoressa" jajajaja. Parece que no es sólo en México