jueves, 5 de febrero de 2009

Folclore mesoamericano

Hasta el momento, en mis primeros días en México he vivido las siguientes situaciones "folclóricas":

*Conocí la casa de Cantinflas, en el centro de Cuernavaca, hoy transformada en un café-bar.

*Comí un elote (choclo) con mayonesa y queso rallado, caminando por la calle, y me sentí en Humahuaca.

*Comí el arroz más picante que puedan imaginar. Era blanquito, parecía insípido, y no entendí por qué me lo sirvieron solo en un plato, cuando suele ser un acompañamiento... apenas lo probé, me transformé inexplicablemente en un dragón. Como tenía hambre, comí un par de bocados más, pero era imposible. Lo curioso fue que al comer después un poco de lechuga fresca, ya se me pasó el efecto por completo.

*Comí una tortilla de maíz azul, y tenía adelante una salsa de palta que parecía apetitosa. Me la serví en la tortilla, y tenía unas sospechosas semillitas blancas adentro... que resultaron ser de ají (chile) y que se sumaron al efecto del arroz... socorro, fuegooooo!!!

*Anduve en un bici-taxi, donde un ser humano pedalea en una bicicleta que tira de un carrito con techo y todo, para llevar 1, 2 y hasta 4 personas. Le pagué 6 pesos (medio dólar), él me trasladó por unas 8 cuadras, y me sentí muy rara, pero a la vez me divirtió un poco. Me sentía una princesa llevada por un esclavo desde Palacio, a recorrer el reino... todo muy raro.

*Me robaron y no perdí nada (ver post anterior).

*Se me cerró la puerta del metro en la cara cuando pretendía subir, pero logré vencerla y entrar.

*Averigüé por el descuento para estudiantes en los pasajes de autobús, y me explicaron que sólo rige en períodos vacacionales. Al revés del pepino!

*Quise sacar fotocopias dentro del campus, y me pidieron para pagar una tarjeta de prepago (?). Como no la tenía, tuve que salir de la Universidad para sacar 2 copias.

*A pesar de mi sentido de desorientación congénita, aún no me he perdido en ninguno de mis trayectos en México. Y eso que para ir desde la casa hasta la Universidad, tengo que caminar 3 cuadras, tomar un autobús, bajarme, atravesar una feria callejera, tomar el metro, hacer 3 combinaciones, bajar un puente peatonal (a esa altura el metro pasa por arriba y no por abajo, es todo muy extraño), tomar una "pesera" (colectivo chico, su nombre alude al precio de 1 peso en el pasaje, que debe ser muy antiguo porque hoy sale 4,50), bajarme en la entrada del campus, recorrer un estacionamiento, muchos patios y pasillos, con edificios todos iguales, y llegar al edificio de posgrado. A la vuelta es algo similar, pero en dirección al sur.
Se ve que estoy realmente en una nueva etapa de la vida... ¿o será que desde Chile me estudié el plano de la ciudad por internet?

*Una compañera de la Maestría se ofreció a llevarme hasta donde tomo el autobús, para evitar las 3 combinaciones de metro, ya que ella vive cerca de esa zona, y ¡se perdió! Y eso que ella es mexicana y del DF, eh?

*Cada vez que subo a un autobús, un vigilante me revisa la mochila, y me pasa a mí y a ella un detector de metales manual. El otro día, el vigilante fue tan fanático que hasta le pasó el detector al chofer. Y para entrar a los andenes, desde la sala de espera, paso por un detector de metales fijo, y me exigen tener pasaje para entrar... ¿y si alguien me quiere despedir?

Ya contaré más curiosidades de mi vida por aquí...

2 comentarios:

Angela dijo...

¿Cómo es eso que te revisan la mochila cada vez que te subes a una micro? Es muy raro! ¿O es para evitar la delincuencia? Porque si es por eso basta con el detector de metales, no?
Ahora, lo del descuento para estudiantes es magnífico!!! Como diríamos en Chile: te sirve re harto! Jajajaja

Idealista Irredimible dijo...

Sí, se supone que buscan armas, y eso está bueno porque sé que nadie va a secuestrar el bus mientras viajamos... pero también mirarán por si hay algo sospechoso, qué se yo.
Hacen así: ponen una mesita plegable en el piso, al lado del bus, y la gente hace filita para subir y van poniendo sobre la mesa sus carteras y mochilas para que el vigilante las revise. Después tenés que abrir los brazos para que te pase el detector alrededor del cuerpo, y si pasaste los dos controles con éxito, te dice "buen viaje". Jajaja.